martes, febrero 12, 2013
es más.
Esta mañana, despertar fue tan común, sobre todo por el hecho de haber dormido solo un par de horas, o como nos gusta decir, morimos solo dos horas. Me despertó el suave tacto de tu mejilla sobre mi pecho helado y es que para variar, la calefacción dejo de funcionar poco después de habernos quedado tendidos sobre la cama, pero ninguno de los dos quiso restarle detalles a lo que nuestras pupilas empezaban a contemplar. Los primeros rayos de sol se atrevieron a rozar tu espalda, lo note al alcanzar la colcha para cubrirte del frío, fue tan común respirar tu cabello, cerrar los ojos y recordar lo que fumamos, lo que bebimos, lo que nos besamos, lo que nos desaparecimos, respirarlo una vez más y encontrar en el ocultas tus caricias, volver a sentir tu piel en mis ojos, mis manos sobre tus ganas... - El técnico volvió a dejarla igual-. Tu voz me alcanzo en tu cabellera, la calefacción se encendió para echar aire frío y por alguna razón asumiste que estaba despierto y te escucharía. Abandone tu espalda y meti mi mano en tu cabellera, tan dificil de recorrerla si lo que buscara fuera la salida, así aprenden las personas a perderse en las cabelleras para encontrarse así mismos, tan común es esto también. -Habra que cambiar de técnico-. Te respondí. Giraste, nos miramos, tan común en nosotros, no quize preguntar por que sonreías, mas bien no pude. Cerramos los ojos, nos respiramos, tan agitados, tan comunes y tan de mañana, tan helados.
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