lunes, enero 21, 2013

Feliz Cumpleaños!

Estuve pensando durante todo el día de ayer, el por que no estamos juntos, pero porque no terminamos de separarnos, me force demasiado el dia de ayer, tanto que hoy me siento agotado. Pero no tanto como para desaprovechar este dia tan especial para ti y nuestra hija, en el que si tu me lo permites hare caso omiso de nuestros convenios dolorosos del fin de semana, para hacerte feliz, no un rato nadamas como seguramente estaras pensando, sino en el dia de tu cumpleaños en el que no tienes nada planeado. pues lo ocupare, lo allanare y espero que lo disfrutes, de tarde casi noche me tope con este texto muy enriquecedor y espero que en tu da tengas espacio para el... Cambiar parece fácil, pero no lo es. Ni mucho menos. Podemos cambiar por convicción o por compulsión. Lo primero es más transformación que cambio, lo trasciende. En el segundo el cambio tiende a desvanecerse, a no permanecer. Si nos tienen que decir que tenemos que dejar un hábito que nos es nocivo, mal vamos. Eso sería el cambio por compulsión. Es como dejar de fumar cuando te han diagnosticado una enfermedad fatal y ten han venido avisando durante los últimos treinta años que no inhalaras el humo de cuarenta cigarros al día. El cambio por compulsión es justo de frenada. Casi siempre llega tarde. Pero cuando vemos claramente que necesitamos cambiar por nuestro bien y/o por el de un ser amado, todo es más fácil, se hace con más tiempo, se planifica. Ponderamos los esfuerzos. Porque todo cambio implica una pérdida en pos de una posible ganancia. Y a veces no está clara la apuesta. La cuestión es qué parte de uno mismo se formula la pregunta: aquella dimensión que realmente quiere cambiar, llamémosle esperanza, coraje, sentido, propósito o determinación, o por otro lado, nuestra pereza, miedo o inercia. Porque en la pregunta está la respuesta, obvia, sólo si la queremos ver.