domingo, marzo 03, 2013

Tu ardes mi amor.


Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sinparpadear, y quien se acerca se enciende.

martes, febrero 26, 2013

migraña

Anoche extrañe tu olor. Tu cuerpo. Es horrible cuando pasa eso,  más insoportable cuando la migraña ha decidido estacionarse y hacerse aguda por las noches, tres noches. La sensación de deseo se convierte en un acto de sado. Luego una sucesión de letras comienzan a caer desordenadamente, imposibles de ordenar en este estado, todas tienen que ver contigo, con nuestros recuerdos, con nuestros juegos, nuestras largas platicas quizas las tendríamos por escrito si ahora estuviera en disposición de acomodarlas. Pero no hace falta, las tuvimos y ahí mismo las guardamos para nosotros, para que en los días dolorosos se manifestaran en suave alivio. Me han dicho que dejaste la canasta muy alta, que complico el camino de entablar algo mas que una amistad, profundizar, pero es por que no necesito conocer a nadie mas, al menos no en la medida que nos descubrimos tu y yo. Prefiero lo resuelto, lo inmediato, que se limiten a no tener mas detalles conmigo, por que seguramente vería la inmensidad de los tuyos. Vería que escribir y dedicar letras resultaría soso, como gritar con un vaso pegado a la cara y esperar a cambio un eco. Que dejen de leerme, que no se permitan ni flores, ni halagos, que se reserven las preguntas profundas para si mismos, si es que llegan a tenerlas, por que hasta en ocaciones busco intencionalmente saber si existe esa profundidad, para encontrar un motivo mas para desacreditar, para encerrarme y justificar mi falta de interés. Colgarme medallas de poeta y meritos de escritor, nunca fue lo que espere recibir al redactarte, al darme solución de no saber dar palabras en persona. Es por eso que ahora pisoteo tales banderines. No estoy molesto, solo tengo una puta migraña que no me deja desenamorarme.

martes, febrero 12, 2013

es más.

 
Esta mañana, despertar fue tan común, sobre todo por el hecho de haber dormido solo un par de horas, o como nos gusta decir, morimos solo dos horas. Me despertó el suave tacto de tu mejilla sobre mi pecho helado y es que para variar, la calefacción dejo de funcionar poco después de habernos quedado tendidos sobre la cama, pero ninguno de los dos quiso restarle detalles a lo que nuestras pupilas empezaban a contemplar. Los primeros rayos de sol se atrevieron a rozar tu espalda, lo note al alcanzar la colcha para cubrirte del frío, fue tan común respirar tu cabello, cerrar los ojos y recordar lo que fumamos, lo que bebimos, lo que nos besamos, lo que nos desaparecimos, respirarlo una vez más y encontrar en el ocultas tus caricias, volver a sentir tu piel en mis ojos, mis manos sobre tus ganas... - El técnico volvió a dejarla igual-. Tu voz me alcanzo en tu cabellera, la calefacción se encendió para echar aire frío y por alguna razón asumiste que estaba despierto y te escucharía. Abandone tu espalda y meti mi mano en tu cabellera, tan dificil de recorrerla si lo que buscara fuera la salida, así aprenden las personas a perderse en las cabelleras para encontrarse así mismos, tan común es esto también. -Habra que cambiar de técnico-. Te respondí. Giraste, nos miramos, tan común en nosotros, no quize preguntar por que sonreías, mas bien no pude. Cerramos los ojos, nos respiramos, tan agitados, tan comunes y tan de mañana, tan helados.

lunes, enero 21, 2013

Feliz Cumpleaños!

Estuve pensando durante todo el día de ayer, el por que no estamos juntos, pero porque no terminamos de separarnos, me force demasiado el dia de ayer, tanto que hoy me siento agotado. Pero no tanto como para desaprovechar este dia tan especial para ti y nuestra hija, en el que si tu me lo permites hare caso omiso de nuestros convenios dolorosos del fin de semana, para hacerte feliz, no un rato nadamas como seguramente estaras pensando, sino en el dia de tu cumpleaños en el que no tienes nada planeado. pues lo ocupare, lo allanare y espero que lo disfrutes, de tarde casi noche me tope con este texto muy enriquecedor y espero que en tu da tengas espacio para el... Cambiar parece fácil, pero no lo es. Ni mucho menos. Podemos cambiar por convicción o por compulsión. Lo primero es más transformación que cambio, lo trasciende. En el segundo el cambio tiende a desvanecerse, a no permanecer. Si nos tienen que decir que tenemos que dejar un hábito que nos es nocivo, mal vamos. Eso sería el cambio por compulsión. Es como dejar de fumar cuando te han diagnosticado una enfermedad fatal y ten han venido avisando durante los últimos treinta años que no inhalaras el humo de cuarenta cigarros al día. El cambio por compulsión es justo de frenada. Casi siempre llega tarde. Pero cuando vemos claramente que necesitamos cambiar por nuestro bien y/o por el de un ser amado, todo es más fácil, se hace con más tiempo, se planifica. Ponderamos los esfuerzos. Porque todo cambio implica una pérdida en pos de una posible ganancia. Y a veces no está clara la apuesta. La cuestión es qué parte de uno mismo se formula la pregunta: aquella dimensión que realmente quiere cambiar, llamémosle esperanza, coraje, sentido, propósito o determinación, o por otro lado, nuestra pereza, miedo o inercia. Porque en la pregunta está la respuesta, obvia, sólo si la queremos ver.