lunes, octubre 23, 2006



el sabado me dolia mucho todo, aun me duele, necesitaba urgente un escape, un descanzo un alivio para mi interior, para descargar toda esta emocion reprimida, toda esta amargura, todo mi cansancio y mi tristeza, pense que desapareciendo cosas que escribi con el alma provocaria que se desencadenara en mi una serie de emociones de desahogo, pero no sucedio nada, solo una lagrima apenas si se asomo y dudando de hacerlo se precipito atravez del parpado, de la mejilla, de la camisa. Me duele no saber si soy de los que dicen que no o de los que dicen que si, pero considero que es obvio de que lado estoy, si en poco te he ayudado. Me dices amorcito y todo parece que se ilumina, anoche en otro acto de desesperacion te dije lo que necesitaba hacer y no podia, tu llamada ilumino el interior de mis parpados, lleno de fuego mis sabanas tu voz llena de energia me abrazo y aunque no logre desamagar el nudo lograste que pudiera domir tranquilo, lograste dormir nuevamente en mi cama sin que te hayas dado cuenta. Necesito tan solo un momento en tus brazos, evadir mi realidad e ignonar la tuya un momento prender una vela junto a ti y contemplar como el tiempo se consume, como la vida se gasta, preparte un te y con el darte la mas calida y dolorosa de las despedias, una despedida mas, un hasta luego que no se cuando sera... pero no te preocupes por que al final de esta hilera de letras, mi corazon por fin se dara cuenta de que ya no nos pertenecemos y mis ojos, mi pecho, mi conciente y subconciente cederan al aceptar que ya no estas y solo asi, talvez solo asi derrame esta necesidad de desahogo.

lunes, octubre 16, 2006



Los juegos mecanicos no son tan divertidos como yo creia, descubrí que me hacen sentir horriblemente solo, particularmente los carritos chocadores, en mi ultima feria me di cuenta que subirme solo no fue la mejor idea que haya tenido, en mi primer encontronazo con una pareja de niños casi logro sacar a uno de ellos del carro, situacion que hizo que me voltiaran a ver con cierto aire de desaprobacion, sin que me lo hayan dicho me senti pendejo. Luego un impacto en la parte trasera de mi vehiculo me salvo de aquellas miradas de las que no podia liberarme, al mirar a mi agresor intente sonreirle, como tratando de demostrarle que mas alla de molestarme aquel jodazo, me hizo reir, pero al ver su rostro cai en cuenta de que estaba cobrando venganza por aquellos que probablemente eran sus hijos. Gire mi volante a la izquierda y me fui a la derecha, gire a la derecha y el carro dio un giro de casi 360 grados hacia la izquierda, para ir a encontrarme con dos tipas que al parecer disfrutaban de hacerle sandwich a los ke estabamos ahi. Decidi unirme a sus actividades "destructivas" pero al darse cuenta de que las imitaba en sus caras vi la mueca de que no les parecia nada agradable mi compañia. Malditos carros chocadores, creo que no se puede andar chocando a cualquier desconocido como sucede en el trafico de la "vida real". Más tarde puse en practica mis habilidades con las argollas, me dieron una cubeta repleta de argollitas para intentar posicionar una en alguna botella. Casi al fondo de la cubeta estaba la argolla ganadora; aun recuerdo el momento en que la argolla topo en la boca de la botella de cocacola para despues quedarse girando y colgando en su cuello; una familia que estaba junto a mi exclamaron y dijeron Que buen tino!! Entonces el repartidor de argollas dijo, -Joven pasele por aca pa' darle su premio!- Y su mano señalaba unos monstruosos peluches de color amarillo que casi estaban de mi tamaño. Por que diablos en rifas, sorteos, raspaditos, promociones y demas NUNCA me gano nada; NADA. Pero ahora en el peor momento (despues de los carritos chocadores) me gano un pinche peluche de mi tamaño que me condena a pasearme con el en lo que resta de juegos mecanicos. Escogi una chica superpoderosa, Bellota es su nombre.

viernes, octubre 06, 2006

Un año tarde para loginear de nuevo en este blog.

he vuelto, como regresa un borracho a la cantina de siempre, con menos pelo, con mas vacios, con espacios donde se arrancaron porciones de recuerdos.
volvi, no como yo yo esperaba hacerlo, arrastrando una lista de deseos que alguien olvido en mi bolsillo, que hoy en nada se parece a aquella primera lista, en escencia es la misma necesidad de no dejar pasar un instante sin hacerlo memorable.