martes, agosto 23, 2005

El sabado fui a visitar a mi papa, intento hacerlo casi cada semana, ya ke no kisiera perderme de cada cambio en el; MI viejo se da cuenta de ke kuando konversamos lo observo detenidamente, las primeras charlas prolongadas ke teniamos me daba la impresion de ke le talvez sientiera de ke no lo escuchaba, por ke solo asentia ligeramente kon la cabeza y lo observaba como si me encontrara desconetado del contexto, luego el apartaba la mirada del centro de la conversacion sintiendose muy mirado. Pero este sabado fui yo el observado, comenzo diciendome lo bien ke le hacia sentir ke hubiera llegado temprano y lo invitara a desayunar pan de dulce con licuado de fresa Lala, mientras comprabamos el desayuno senti ke me observaba detenidamente, no voltie para no interrumpir lo ke talvez haya estado pensando mientras miraba. De regreso a su casa, mientras caminabamos, coincidieron nuestros pensamientos en el color gris oscuro de las nubes, ninguno dijo nada, pero el tema de conversacion, en caso de pronunciar algo, seria el de la lluvia, el de lo bien ke se siente estar bajo la tempestad a punto de caer. Pasamos por donde un charco intenaba desviarnos del camino, el cual no ise por evadirlo, mi papa en cambio si le dio la vuelta, seguia observando y riendo por la charkiada, consecuentemente vino una pregunta ke desmadro todo el pinche ratito fratenal.
-Que no tienes dinero para otros zapatos?
Me detuve, mire los suyos y kise hacerle la misma pregunta, pero sus zapatos no se parecian en nada a los mios, asi ke solo le dije, -cuando se me acaben voi a preguntarmelo-.
Reanudamos la caminata.
Le platike ke apenas hace unos dias mi mama habia dado por hecho de ke ya no eran zapatos sino basura, y todo por ke los deje en la entrada de la casa bastante cargados de lodo; los motivos del lodo fueron irrelevantes en nuestra nublada maniana, el concluyo mi platika diciendome la otra parte de mi anecdota. No me sorprende el hecho de ke haya sabido ke tuve sacar los zapatos de la basura para ponermelos de nuevo. Me sorprende ke haya decretado ke kon este par de zapatos recordaria el nublado desayuno de pan dulce y licuado de fresa Lala ke tuvimos.